MARÍA ESTÁ A NUESTRO LADO EN EL ENCUENTRO CON JESÚS
Jesús y María – El camino de fe es, también, descubrir el corazón de María, la interioridad, la espiritualidad de la Madre de Jesús, porque la cercanía de la maternidad le otorgó una experiencia de Dios, incomparable, única, imprescindible. Por eso, el silencio que caracteriza a su figura en los relatos evangélicos, es revelador de Dios. Discernir los rasgos de su persona, de su espiritualidad, nos acerca a Jesucristo de manera extraordinaria.
La Palabra
Invitamos a escuchar la Palabra de Dios que nos revela rasgos del rostro de María. Pero también, contemplemos otros aspectos de su figura, implícitos en la persona de Jesús. Lc, 1, 38-45
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho"…En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
Es palabra de Dios
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Lc, 1, 46-52
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes".
Es palabra de Dios
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Jn, 2, 1-5
Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino". Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía". Pero su madre dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que él les diga".
Es palabra de Dios
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Mt, 11, 25-30
En esa oportunidad, Jesús dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana".
Es palabra de Dios




