La Fe es reconocer a Jesus en el Pan
Jesucristo el Pan de Vida. Ante todo, misterio de Amor, insondable, inconmensurable. Dios que se hace sencillo pan, alimento para la vida de sus hijos. El pan compartido reúne en la humildad de ser su signo, la carga simbólica de la vida de los hombres, y Dios la asume para quedarse cotidianamente y para siempre con nosotros. La comunión eucarística expresa, con intensidad inigualable, la desición del Padre de encontrarnos y crear la mayor intimidad posible con cada uno de sus hijos.
La Palabra
Invitamos a escuchar a Jesús, que nos habla hoy, y que, al igual que a los discípulos, nos puede parecer duro el lenguaje de Jesús, que se presenta con el rostro Eucarístico. Quiso Jesús que su sacrificio de Amor en la Cruz, quedara para siempre Presente, entre nosotros, en la Eucaristía. “Comamos,… bebamos,… y tendremos Vida”En el oratorio y delante de Jesús Eucaristía: escuchamos, contemplamos….
Jn, 6, 32-35, 53. 60.
Jesús respondió: "… mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo".
Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan".
Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?".
Es palabra de Dios
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Lc, 22, 14-20
Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: "He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios".
Y tomando una copa, dio gracias y dijo: "Tomen y compártanla entre ustedes.
Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios".
Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".
Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.
Es palabra de Dios
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1ª Cor, 11, 17-27
…., no puedo felicitarlos por sus reuniones, que en lugar de beneficiarlos, los perjudican. Ante todo, porque he oído decir que cuando celebran sus asambleas, hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Cuando se reúnen, lo que menos hacen es comer la Cena del Señor, porque apenas se sientan a la mesa, cada uno se apresura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se pone ebrio. ¿Acaso no tienen sus casas para comer y beber? ¿O tan poco aprecio tienen a la Iglesia de Dios, que quieren hacer pasar vergüenza a los que no tienen nada?
Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".
De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía".
Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.
Es palabra de Dios

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